jueves, 2 de julio de 2015

CONFERÈNCIA: UNA RUTA HISTÓRICA POR LOS FORTINES ROMANOS REPUBLICANOS DE LA COSTA

Tàrbena, dia ​
29 de juliol 2015, a
​​
les
​ 20:00 h.​

Programa de conferències d'extensió universitària
​ de la Universitat d'Alacant. Vicerectorat de Cultura, Esports i Política Lingüística​

Els professors Feliciana Sala Sellés i Jesús Moratalla junt a Sonia Bayo, doctoranda,
​ presentaran la conferència:​

UNA RUTA HISTÓRICA POR LOS FORTINES ROMANOS REPUBLICANOS DE LA COSTA


Una reciente investigación del Área de Arqueología ha demostrado la existencia de fortines de las guerras civiles romanas de principios del siglo I a.C. en cerros costeros de Benidorm, Altea, Calp, Moraira, Benimeli, Xàbia y Dénia. Su función era la vigilancia del paso de las naves del Senado romano por el estratégico Cap de la Nau. Los iberos contestanos eran sus aliados. Con la recuperación de este pasaje de la historia antigua de Alicante se propone una ruta histórica para el uso y disfrute por parte de todo tipo de visitantes.

jueves, 25 de junio de 2015

Dianium, Sertorio y los piratas cilicios. Conquista y romanización de la Contestania ibérica; por F. Sala, S. Bayo y J. Moratalla



SALA, F., BAYO, S. y MORATALLA, J., 2013, "Dianium, Sertorio y los piratas cilicios. Conquista y romanización de la Contestania ibérica", en Piratería y seguridad marítima en el Mediterráneo antiguo / Alfonso Álvarez-Ossorio Rivas, Eduardo Ferrer Albelda, Enrique García Vargas (coords.). Sevilla : Universidad de Sevilla, Secretariado de Publicaciones, 2013. ISBN 978-84-472-1531-7, pp. 187-209.

jueves, 4 de junio de 2015

ISIDORO SANTAMARÍA; por Miguel Guardiola Fuster


ISIDORO SANTAMARIA

Miguel Guardiola Fuster
Cronista Oficial de la Nucia


La tradición recoge que “als peus d´altar de l´esglesia de Nucia hi ha soterrat un fraret”. Sin hechos probatorios la duda era la opinión más extendida. En 1947, en plena reconstrucción de la iglesia, los obreros Antonio Fuster Fuster, (a) Tonico, y Bernabé Ivorra Ivorra, (a) Sastre, -a quienes el cronista debe la información- al colocar unas baldosas en la capilla de la comunión el suelo cedió bajo sus pies y quedó al descubierto una cavidad. Antonio Fuster se adentró en ella y encontró un cadáver humano momificado. Ambos notificaron al párroco el hallazgo al que el cura no le dio mayor importancia al descubrimiento y mandó tapiar el soterramiento.
Escribió el sacerdote Miguel Sellés[1] que “elevado el caserío –de la Nucia- a unas 25 o treinta casas, que aunque se hallaban algo diseminadas, sin formar calles, se encontraban bastante  aproximadas, y siéndoles muy incómodo el haber de pasar a Polop y atravesar el barranco que las divide a oír misa, al menos en los días de precepto, determinaron la erección de una hermita…” y en este estado  “los aldeanos de Nucia acudieron al Prelado de la Diócesis para que les proveyese de un vicario (…) Siendo el primer nombrado el Pbro. D.  Isidoro Santamaría habitante en dicho caserío”. Con los años la capacidad de la iglesia quedó muy reducida y en 1754 iniciaron su ampliación. Cuando la fábrica del templo estaba decentemente adelantada el vicario Isidoro Santamaría se hallaba “muy viejo” y para que viese en parte satisfecho su deseo de ver en parte finalizada la obra colocaron el altar mayor de madera, de la primitiva ermita, en el lugar del mayor de la nueva iglesia y remataron la obra. El mossén tuvo la gran alegría de celebrar misa en la nueva iglesia, quedando muy sobrante el edificio para albergar los 62 vecinos de la villa. En este estado a la obra fue paralizada con la muerte del virtuoso mossén Isidoro, acaecida el 1 de enero de 1777.
La capellanía de la Nucia fue establecida en 1715 y su primer presbítero Isidoro Santamaría. En esos años mossén asistía a la parroquia de Polop con licencia parochi, (con licencia del párroco), otras veces de teniente cura, (cura auxiliar que ayudaba a ejercer la cura de almas de una parroquia, era usualmente el que hacía de ecónomo al fallecer, enfermar o ausentarse el párroco o sin más nombramiento).


A setse dies del mes de maig de mil siscens huitanta/ y nou naixque y a denou dels dits mes y any,/ Bategui Yo Mosen Domingo Vives vicari a Isidoro/ Asensi fill de Juseph Senta maria y de Fransisca Anna/ Cano Congugues, foren padrins Thomas Cortes/ y María Águeda Sentamaría doncella/ Mosen Domingo Vives Vicari.

Pastor Fluixà afirma que “el primer beneficiari de la capellanía va ser mossén Isidor Santamaria, que era un sacerdot fill de La Nucia, aquest personatge és, en determinats moments, una figura cabdal per al segle XVIII de la Nucia, ya que actua moltes voltes com a representant o enviat de La Nucia en afers delicats, de vegades feia d´home bo, altres de conseller; Amb Isidor Santamaria, La Nucia va tindre un inmillorable valedor que va anar molt més enllà de les funcions que se li va asignar en la constitució de la capellanía”.[2]
Mossén Isidoro Santamaría podría ser el fraret soterrat en l´esglesia. Las sospechas se confirmaron al localizar un documento que confirmaba la presunción. El escrito está fechado en 1776 y lleva la siguiente anotación en su encabezamiento:

Sobre se le conceda permiso y facultad para establecimiento de Capilla y sepultura para sí y sus Herederos dedicada al Santísimo Cristo colocando en su retablo dicha imagen en la referida Iglesia obligándose a todo lo necesario y hacer anualmente fiesta.
Señor:
Mossèn Isidoro Santamaría Presbítero y Beneficiario de esta Iglesia de la Purísima de esta Villa de la Nucia suplicante puesto a los pies de vuestra ilustrísima con la mayor veneración dice que respecto haberse ya concluido parte de la nueva obra de la iglesia y estar ya para trasladar a Nuestro Amo en ella y no haber capilla dedicada al Santísimo Cristo ni menos Santa Imagen movido el suplicante de su buen celo ofrece de sus propios hacer capilla con todos los adornos e imagen, hacer anualmente su fiesta y cuidar de la misma con la mayor limpieza que se requiere, para cuyo fin hipoteca pieza de tierra capaz para lo dicho. Por lo a Vuestra Muy Ilustre rendidamente suplica se digne conceder la facultad correspondiente con el permiso de abrir sepultura en ella según  los límites se permite para sí y sus herederos que espera el suplicante de la inmensa piedad de Vuestra Muy Ilustre a quien Dios Nuestro Señor dilate su vida infinitosa. Mn. Isidoro Sentamaria, presbítero (letras deshechas, temblorosas y quebradas).[3]

Cuando el escrito llegó a la Curia Arzobispal de Valencia se abrió una compleja causa burocrática: desde la intervención del Promotor Fiscal de la Causa hasta la conformidad de Fermín Ignacio García Almarza, arzobispo de Valencia, varias jerarquías eclesiásticas fiscalizaron el proceso. La primera disposición mandaba que el edicto se publicara en la parroquia de la iglesia de la Nucia y pasado el tiempo señalado se establecería la providencia oportuna. Era el 10 de noviembre de 1775.
El arzobispo de Valencia revalidó el Memorial de Mossén Isidoro Santamaría y concedió “en dicha capilla el derecho de patronato y sepultura para si y sus herederos[4], y emplazaba en término de diez días contados desde el día de su publicación a todas las personas que tuvieran opción sobre el terreno que se destinare a capilla y sepultura a fin de que lo expusiese ante el Tribunal; pasado dicho término se procedería a lo que tuviera lugar. Para dar cumplimiento a lo mandado José Ivorra, vicario de la iglesia, lo leyó en el púlpito en día de fiesta de precepto al tiempo del ofertorio de la misa mayor; después expuso el escrito en el lugar acostumbrado. Al cabo de más de diez días no compareció ninguna persona a impugnar la pretensión. Por todo ello se concedió el permiso y licencia a mossén Isidoro Santamaría y demás personas, cuya intervención fuera necesaria para otorgar y aceptar, respectivamente,  a favor de dicho mossén y sus sucesores la enunciada capilla y sitio en ella para la sepultura con tal que el mismo y sus sucesores cumplieran en construir el retablo dedicado al Santísimo Cristo, costear los adornos necesarios para el culto, hacer anualmente una fiesta y conservarla siempre en la propia conformidad, hipotecando la pieza de tierra capaz para todo ello, que se otorguen las escrituras públicas con las clausulas adecuadas, con condición que el retablo será de piedra o estuco, no de madera, y que de construirse la sepultura la bóveda ésta sea llana sin sobresalir del suelo. La resolución de la Curia arzobispal está datada el 28 del mes de julio de 1778.









[1] SELLES LLEDO, Miguel. Historia del origen de la Villa de Nucia y de su Actual Iglesia Escrita Por D. Miguel Sellés en 1868
[2] PASTOR FLUIXÄ, Jaume. Notes per l´història de l´església i de l´educació a La Nucia al segle XVIII.
[3] Archivo metropolitano. Arzobispado de Valencia. Signatura 318/4. Sección I, Fondo XIV, Carpeta 3, Elemento 4.
[4] El derecho de patronato consiste en una serie de privilegios que la Iglesia concede a los fundadores de un lugar sagrado y a sus sucesores, estos privilegios son el derecho de presentación, el de preferencia honorífica y en caso de indigencia el de alimentación.

domingo, 31 de mayo de 2015

Viaje de Cavanilles por la Marina. La lápida romana de Nucia; por Miguel Guardiola Fuster

VIAJE DE CAVANILLES POR LA MARINA.
LA LÁPIDA ROMANA DE NUCIA


Miguel Guardiola Fuster
Cronista Oficial de la Nucia


La Real Orden de 1791 el rey Carlos IV encomendaba a Antonio José Cavanilles[1], por su condición de botánico, viajar por toda España para confeccionar una “Historia Natural de España”. Y Cavanilles requirió al monarca que le permitiera empezar por su propia tierra, el Reino de Valencia.
El resultado de los tres viajes fueron las “Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia”. El botánico escribía un dietario donde reflejaba sus percepciones, anotaba quienes le acompañaban, en su mayoría clérigos, antiguos compañeros de estudios, frailes; pernoctaba en monasterios, conventos, rectorías, abadías, y señalaba la clase de amistad que les unía y la colaboración recibida. Como experto daba instrucciones a los campesinos de como podar los árboles, de injertar, de construir presas y otras recomendaciones. Sus indicaciones fueron escuchadas por los campesinos, notables del lugar, hacendados y labriegos interesados prometiéndole ponerlas en práctica. Cavanilles recorría los caminos a pie y a lomos de una mula cargaba los bártulos y aparejos que precisaba.
Cavanilles emprendía la tercera expedición, la más extensa y de mayor duración, el 13 de junio de 1792. Desde Ayora, en la provincia de Valencia, partía en dirección a Biar, descansó y tomó la ruta de la Hoya de Castalla. En compañía de Bartolomé Rico se dirigió hacia Alcoy sin entrar en la población, pasó por Benifallim y Penáguila camino al valle del Guadalest y Aitana. Desde la sierra reiniciaba su periplo el 12 de julio, llegó a Callosa d´en Sarrià, visitó sus fuentes y canteras de mármol; en Callosa se hospedó en casa de Andrés Ronda. Emprendió camino a Benissa por el collado de Bernia. En Altea, exploró sus huertas y descubrió un cultivo nuevo: el algodón, un sistema distinto para fertilizar sus campos valiéndose de la Zoostera[2], y se impresionó al descubrir las preciosas vistas del castillo de Altea. «En Altea estuve en casa del Sr. Cura dn. Sebastián Aracil, quien no contento con suministrarme cuanto necesitaba para mi instrucción me acompañó hasta Benidorm y me facilitó el conocimiento de los Señores D. Manuel Fuster y D. Manuel Orts”. Le parecía admirable el progreso de Benidorm en población y agricultura; le disgustaba el sabor salobre de sus aguas, y le impresionó la pesca del atún con almadrabas. De Benidorm a Vila Joiosa por el camino de la playa; aquí se detuvo a comentar la estructura del pantano y las mejoras que podrían introducirse en las condiciones del riego. Y de Vila Joiosa a Alicante.

Mapa de López Vargas, 1762

Acabada la excursión regresaba a su estudio de Madrid para redactar Las Observaciones. Pero la información recogida era incompleta y para solucionar la contrariedad se carteó con sus colaboradores para completar y corregir sus notas. Como era de esperar los que recibieron las cartas eran en su mayoría clérigos. Los corresponsales le remitieron información sobre la agricultura local, industria y problemas que sufrían: Pedro de Goyeneche[3] trasladó a Cavanilles la información del cura de Callosa d´en Sarrià; el pavorde Juan Sala Bañuls, de Pego, le facilitó su permanencia en Pego en casa de su hermano: “Apenas llegué a la posada (de Pego) y lo supo D. Pedro Pascual Sala me forzó a salir de ella, honrándome con hospedarme en su casa, distinguiéndose en todo género de oficios amistosos… Es de notar la práctica introducida en este término por Don Pedro Pascual llamada arrabasar[4]…” El pavorde le remitió una inscripción de la Nucia, advirtiéndole que corrigiera el número de habitantes de la comarca que le parecía excesivo. Cavanilles, no entró en la Nucia, ni en Polop. El pavorde Sala le remitiría a Madrid el dibujo de un fragmento de lápida hallada en la Nucia, sus características: mármol blanco con trazas de vetas negras, de unas dimensiones de tres palmos[5] y medio de largo por tres de ancho (80 y 69 cm) y con la inscripción que reproducimos[6].
Antonio Valcárcel Pío de Saboya y Maura, conde de Lumiares, recopiló y ordenó las epigrafías  en 1803, y las entregó el 12 de diciembre de 1805 a la Real Academia de la Historia en un volumen manuscrito: Inscripciones y Antigüedades del Reino de Valencia. El académico y anticuario Antonio Delgado las ilustró en 1846 y editó en 1852. La de la Nucia lleva el nº 65, 9v, y la anotación “copiada en 1785”.
Transcripción:  [D(is)] M(anibus) / [- F]abius / [- - -]ianus / [anno]rum XXXV / h(ic) s(itus) e(st) / [pate]r(?) filio pientissimo f(ecit)  [7]
Traducción: Consagrado a los dioses Manes. Aquí yace (-.) Fabius (---)ianus, de 35 años de edad. Para el hijo piadosísimo hizo (este monumento) su madre/padre/hermano?
J.A. Céan Bermúdez[8] señala el que sigue: “Lanusiá, villa del reino de Valencia, cerca de la costa del Mediterráneo, y no distante del Cabo-Martín. Hubo de ser población considerable en la región de los contestanos, según los trozos de piedras labradas que hay en su distrito, donde se copió el de esta inscripción” (y muestra el trozo de mármol con la epigrafía ya señalada).


Trozo de mármol hallado en La Nucia

El fraile dominico Bartolomé Ribelles y Roque Chabas[9] se ocuparon de la lápida y este último precisa que su paradero es desconocido.
Manuel A. Rabanal Alonso y Juan M. Abascal Palazón[10] dudan de la autenticidad del mármol e incluso su procedencia: “El fragmento, cuya noticia arranca en Cavanilles (1795, 237-238) es muy sospechoso desde el momento en que este autor pretende probar con él el origen romano de esta localidad alicantina, al tiempo que alude a otros epígrafes menores que no recoge, y que, de haber existido, habrían constituido pruebas adicionales nada desdeñables para un erudito del siglo XVIII. A ello se une la prodigiosa fractura del lateral izquierdo, que deja ver los datos básicos para que el epígrafe pueda ser leído e interpretado. En el dibujo publicado por Valcárcel (1852/1979, nº 72) los elementos están excesivamente colocados hacia la derecha, forzando la interpretación del lector, por lo que su situación parece arbitraria. Al mismo tiempo, presenta algunas disonancias en la estructura y desarrollo de formularios, que pueden obedecer a una falsificación erudita. Con las naturales reservas, incluimos el texto en este apartado de inscripciones de origen dudoso”.
Sin embargo, Josep Corell   afirma que las “sospechas de Rabanal y Abascal sobre la autenticidad de la inscripción no tienen fundamento. Por el formulario, tipo de monumento y paleografía, se puede datar entre el siglo II al III d.C[11].”

Inscripciones del Reyno de Valencia; la mayor parte inéditas copiadas de sus originales por el Exmo. Sr. Príncip Pio, [9/4772], 99. 



BIBLIOGRAFIA

RIBELLES ms. A. in. S. s. XIX, 31. Colección  de lápidas y antigüedades romanas de la ciudad y reyno de Valencia. Archivo PP. Dominicos de Valencia.
MARTÍ OLIVER Bernat. Les estampes de l´antiguitat en les Observaciones d´A. J. Cavanilles. Cuad. de Geogr. 62, 485-507 València 1997.
GONZALEZ BUENO, A. Reflexiones en torno a los viajes de A. J. Cavanilles por tierras de Valencia (1791-1793), Asclepio-Vol. XLVII-1-1995.
CAVANILLES A.J. (1795) Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Población y Frutos del Reyno de Valencia Agricultura. Madrid.
RABANAL ALONSO, Manuel A.; ABASCAL PALAZÓN, Juan M. Inscripciones romanas de la provincia de Alicante. 1991; 156-157, nº 115. 
CÉAN BERMÚDEZ, Juan Agustín. Sumario de las antigüedades romanas que hay en España en especial las pertenecientes a las Bellas Artes. Madrid, 1832. 
CORELL, Josep l. Incripcions romanes d´llici, Lucentum, Allon, Dianum i els territoris. Valencia, 1999. 
CIL II 3579 (p 958). 
CHABAS, Roque, El Archivo 3.11. 1889, 262.



[1]  Antonio José Cavanilles y Palop Valencia, 1745-Madrid 1804. Doctor en teología, abogado, director del Jardín Botánico de Madrid, historiador, botánico, naturalista y geólogo.
[2] Vulgarmente alga marina. Cuando arrecia el temporal se acumula en la playa. Los agricultores la recogen y la depositan en los campos para que se pudra y sirva de abono. 
[3] Capítol de Orihuela
  [4] Cavar la tierra  ben endins removint-la molt i llevant les plantes que perjudiquen el conreu. Diccionari      català,valencià –balear. Francesc de B. Moll. Tomo II Palma de Mallorca 1993
[5] El palmo en Valencia equivalía a 226,6 mm.
[6] CAVANILLES, A.J. (1795) Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Población y Frutos del Reyno de Valencia Agricultura. Madrid
[7] CORELL, J., Inscripcions romanes d\'Ilici, Lucentum, Allon, Dianium, i els seus respectius territoris, Valencia, 1999, nº 119 
[8] CÉAN BERMÚDEZ, Juan Agustín. Sumario de las antigüedades romanas que hay en España en especial las pertenecientes a las Bellas Artes. Madrid, 1832
[9] CHABAS, Roque, El Archivo 3, 11, 1889, 262
[10] RABANAL ALONSO, Manuel A.; ABASCAL PALAZÓN, Juan M. Inscripciones romanas de la provincia de Alicante. 1991; 156-157, nº 115
[11] CORELL, Josep l. Inscripcions romanes d´llici, Lucentum, Allon, Dianum i els territoris. Valencia, 1999.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Novedad bibliográfica: Los jesuitas en Jávea








El autor expone en este libro la proyección jesuítica en Jávea y su influencia entre los habitantes de la villa a través de tres apartados: a) los estudiantes en la Universidad jesuítica de Gandía; b) los jesuitas que residieron en la residentia javensis y desde ahí ejercieron su influjo en la villa y c) los javienses que quisieron ingresar en la Compañía de Jesús. 

Los interesados pueden dirigirse al autor: juancodinabas@yahoo.es.